Cinco saboteadores del placer

img01SABOTEADORES EN MI CAMA.

La forma de combatir la erotofobia es fomentar la erotofilia partiendo del respeto a las diversidades y construyendo sensibilidades y actitudes positivas.

Nuestro contexto social está dominado por un discurso erotofóbico  con el que, a través de la interiorización de mitos y falacias, se controla la erótica. Tabúes y culpa nos aleccionan sobre qué hacer, sentir o pensar; pero no cómo alcanzar mayores cuotas de bienestar y placer. En este entorno, es frecuente que el enemigo público Nº 1 del placer, la ansiedad, campe a sus anchas. Pero ésta y su socia la angustia no van solas, se hacen acompañar por unos saboteadores a los que debemos conocer y prestar atención. Algunos de los más frecuentes son:

 

Saboteador nº1. La ausencia.

¿Qué pensará de mí?, ¿estaré a la altura de las circunstancias?, ¿se habrá dado cuenta de cómo me cuelga..?, ¿seguro que la “cago”?, ¿me querrá…o solo..?. En este diálogo interno negativo, nos solemos entretener y perder. Centrados en el pasado y/o atemorizados por lo que pasará, anticipamos situaciones, emociones y, en consecuencia, conductas que nos paralizan o sabotean. A veces nuestro cuerpo y mente están ausentes, bloqueados y desplazados por miedos, pensamientos tóxicos y erróneos que nos desplazan del aquí y ahora, impidiéndonos el abandono (que no la ausencia) para caer en manos el placer y disfrutar del momento.

Saboteador nº2. La represión

Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca… Tabúes, falsas creencias, información errónea o “malas” experiencias hacen que el placer esté  secuestrado, mutilado, preso y ajeno a nuestros deseos. No pocas personas no se sienten cómodas con su imagen corporal, creen que no se ajustan a patrones estéticos de “cómic” o publicidad y, repudiándola, la ocultan o maltratan. Los cuerpos deseados y deseantes no tendrían que ser objetos mercantiles, productos de modas, víctimas de modelos y patrones estandarizados falsos. Todos, absolutamente todos los cuerpos son bellos y tienen la capacidad de dar y recibir placer, solo es cuestión de darnos permiso, explorar y explotar nuestras capacidades eróticas.

Saboteador nº3. La atrofia sensorial.

Pregunta del terapeuta: ¿Cómo definiría sus relaciones eróticas? Respuesta: “Pues ni siento ni padezco…” Nuestra capacidad sensorial es infinita y, sin embargo, solemos quedarnos en la superficie; tocamos sin acariciar, miramos sin ver, saturamos el olfato de esencias artificiales y oímos pero no escuchamos. Un gemido o un suspiro nos dan claves del estado de excitación de nuestra pareja, no necesitamos ver, son como un lazarillo que nos guía por la senda del placer. En un mismo cuerpo aparecen diferentes fragancias según la zona que olfateemos, bouquets erógenos al que no dedicamos el tiempo que precisan . Prestar atención al tacto, sentir el calor, las texturas de cada rincón, la tensión, el movimiento, la presión, la energía erótica que fluye por cada uno de los poros…piel con piel. Perderse en la mirada del otro, hablar sin decir nada, solo mirar. Centrarse en los estímulos, sin limitantes, abriendo todos y cada uno de los sentidos nos harán crecer en tanto que seres eróticos.

Saboteador nº4. La desconfianza vs entrega total.

¿Quién no ha oído?: “Yo me entrego por completo” o “es que no te puedes fiar de nadie”. En algunas ocasiones, nos comportamos como seres  egoístas-egocéntricos  y nos olvidamos de nuestras parejas, en otras somos “excesivamente “ generoso/as y nos entregamos sin consciencia ni condiciones. En uno u otro caso,  la interacción erótica puede convertirse en un baile donde una de las partes se mueve y la otra permanece estática o como si se movieran al compás de músicas distintas. Es preciso ajustar el ritmo, dejarse llevar sabiendo donde se quiere ir, confiar, fluir para no chocar, pisar o que nos pisen. Ser generosos pero dispuestos a recibir.

Saboteador nº5. La incomunicación.

“…Yo sé lo que le/la gusta…”, “…Es que eso no le pone nada…”, “…Me da asco, pero si el/ella le…” Creer que sabemos cuáles son los deseos o necesidades de las/los otros es, cuando menos, arriesgado y pretencioso. En la práctica terapéutica aparecen, en más ocasiones de las deseables, personas que tenían prácticas que les resultaban  desagradables o repulsivas y que, sin embargo, las llevaban a cabo porque consideraban que era lo que a su pareja le apetecía. Ante estas situaciones, nuestros cuerpos y mentes se revelan, se tensan y no conectan, el resultado es la aparición de conductas evitativas que rehúyen el encuentro erótico. El placer también es producto del consenso (comunicar y negociar) para que cada una de las partes esté cómoda y ofrezca y reciba lo que realmente desee. La única forma de conocer qué gusta y qué no, es preguntar y prestar atención a las respuestas.

Estos saboteadores y limitantes se pueden combatir cuando se adquieren  herramientas y estrategias que el coaching sexológico proporciona.

Síguenos en www.insitutoantona.com

0 Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>