Algunas reflexiones que te pueden interesar:

En la mayor parte de las ocasiones, una educación inadecuada, prejuicios, malas experiencias en nuestra biografía; nos impide vivir de forma plena, expresarnos en lo que somos, en lo que sentimos, en lo que hacemos. Lo que “soy”, lo que “siento”, mi cuerpo; son producto de procesos biológicos, pero sobre todo son producto de nuestras biografías, las que construidas a través de procesos de aprendizaje, nos configuran como lo que somos. Tener consciencia de quiénes somos es un paso previo y necesario para llegar a ser quiénes queremos ser.

No respetar las diferencias, modelos sociales y discursos hegemónicos, educación represora, etc,; terminan constituyendo un proceso de patologización de la sexualidad, a partir del que, parecería, que la única solución es una pastilla o una terapia.

El enemigo público número uno de la sexualidad es la ansiedad. Nos anticipamos con respuestas negativas y se produce el fenómeno de la profecía que se cumple así misma. No estamos aquí y ahora, centrados en el placer, en las sensaciones, en nuestro cuerpo y el de nuestra pareja. Por el contrario estamos pensando en lo que va a suceder o anclados en lo que ya pasó, en experiencias pasadas.

Una de las mayores barreras que aparecen en las relaciones de pareja es el miedo al rechazo, a que nos interpreten mal, a que piensen que somos… Esto supone que, con demasiada frecuencia, somos incapaces de expresar lo que deseamos o lo que nos molesta. Por experiencia, he visto parejas en las que pueden pasar los años en que ninguna de las partes se siente cómoda: ¿Pues si no dice nada es que le gustará?, ¿Si no se queja es que le irá bien?, Esto me da asco, pero como parece que a él/ella le gusta, me aguanto. Un simple comentario de cómo me siento o qué deseo, hubiera ahorrado mucho sufrimiento.

Las relaciones eróticas no son independientes de las relaciones de pareja, de nuestra autoestima de cómo nos percibimos y como creemos que nos perciben. Querernos es el primer paso para querer a los demás. No podemos dar lo que no tenemos.

La mayor parte de nuestra interacción erótica se basa en premisas falsas, mitos y falacias como pensar que nuestro placer está en manos de nuestras parejas o que hay sexualidad buena y sexualidad mala. A modo de ejemplo, son son muchas las mujeres que están en permanente espera de su príncipe azul o el “hacedor de orgasmos”. No podemos dar lo que no tenemos. El pacer, nuestro placer, depende de nosotras mismas. Conocer nuestro cuerpo y darnos permiso para el placer es, siempre, el primer paso para tener una vida sexual plena.

Otro ejemplo, los problemas de erección y el déficit sobre el control eyaculatorio pueden ser consecuencia de procesos biológicos, pero en un gran porcentaje son consecuencia de malos aprendizajes, a situaciones de estrés, miedo o ansiedad o situaciones de evitación a las que no podemos o sabemos enfrentarnos.

Para saber más puedes dirigirte a nuestro blog, encontrarás información que te podrá ayudar.

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