Qué es el Coaching Sexológico

Hace quince años, trataba de trasmitirle a un colega una ilusión; ser capaz de facilitar, comprender y aceptar que la mayor parte de las necesidades y problemas con los que lidiamos en/con la sexualidad, son una forma poco funcional de “contarse” las cosas y, que si trabajamos en desterrar mitos, falacias, falsas creencias y normas sin sentido; podríamos  acabar con esos saboteadores internos y tener una vida sexual plena, positiva y placentera. Me confesaba incapaz de encontrar esa “piedra filosofal” sexológica. Busco el teléfono de aquel amigo que me supo escuchar, tengo una agradable noticia, creo haber encontrado la forma de transformar, en oro erótico, el plomo de la disfunción sexual; el coaching sexológico (CS).

Una posible definición formal: El CS es un proceso personal o de pareja especialmente diseñado para el ámbito de la sexualidad por el que mediante el acompañamiento y la motivación personalizada, busca el desarrollo, el crecimiento y la mejora de la calidad de vida de las personas y su sexualidad. Este proceso supone compromiso, pero merece la pena porque, con independencia de opciones y deseos, se adquiere una competencia inconsciente que permite disfrutar de una sexualidad sin culpa, sin miedo, placentera.

Hay una relación directa entre vida relacional y la vida sexual, por lo que el coaching sexológico (sexual coaching), no se puede desligar del coaching personal (life coaching). Al formar parte integral de las personas, el sexo es a la sexualidad, lo que la persona a la personalidad. Los problemas de nuestra vida cotidiana se reflejan (afectan) a nuestra sexualidad y a su vez, todo aquello que afecta a nuestra sexualidad incide sobre nuestra vida.

Todas las sexualidades son distintas, hay tantas formas de vivir y expresar la sexualidad, como personas. Sin embargo, tendemos a compararnos a buscar modelos, a querer ser lo que creemos que los demás quieren que seamos y nos olvidamos de ser nosotras y nosotros mismos. En algún momento de nuestra vida erótica, nos podemos encontrar en situaciones aversivas como:

  • Nos sentimos con ansiedad ante una posible interacción erótica
  • Creemos que no vamos a ser capaces de dar/recibir placer
  • Nos bloquemos y nuestra cabeza y genitales “no responden” cuando y como quisiéramos
  • Sentimos dolor o sufrimiento en nuestras relaciones
  • No sabemos o no podemos pedir a nuestras parejas lo que nos gusta
  • Nos cuesta decir no, nos sentimos obligados a hacer lo que no queremos
  • Nos cuesta hablar con nuestras parejas sobre deseos o fantasías por miedo al rechazo
  • Nos consideramos incompetentes para gestionar nuestra vida sexual

Estas situaciones suelen ser consecuencia de mala información o educación basada en la represión[1] y no suponen, en la mayoría de las ocasiones, ninguna enfermedad o patología. Estos malestares no precisan terapias largas, complejas y caras, la mayoría se resuelven con escucha, empatía, legitimación y empoderamiento para que las personas tomen sus propias decisiones y ser felices con ellas.

QUÉ NO ES COACHING SEXOLÓGICO

El CS no es terapia. Se parte de la idea de que no hay personas enfermas sino personas que quieren conseguir mejorar sus relaciones de pareja, crecer en su interacción erótica o solucionar situaciones displacenteras. El coaching sexológico no tiene como meta “curar”, no se trata de solucionar los “problemas del pasado”. Busca crear el y en el presente, aquí y ahora. Transformar la vida “hoy”, sin duda, tiene una consecuencia terapéutica directa. Uno de los fracasos de la terapia, además de la patologización de la sexualidad, es que suele ser larga y costosa. La mayor parte de las terapias sexuales focalizan sobre el problema, en la patología, las menos adaptan los procesos terapéuticos a cada individuo, utilizando estándares que no siempre funcionan de la misma manera con cada persona.

Muchas personas abandonan los procesos terapéuticos por alguna de estas dos razones: falta de recursos o ver pasar el tiempo sin resultados aparentes. El coaching ofrece resultados mucho antes y en caso de tener que acudir a terapia, se lleva mucho  “trabajo hecho”.

PARA QUÉ EL COACHING SEXOLÓGICO.

A fin de dar respuesta a las situaciones anteriores, se me ocurren unas cuantas razones:

  • Para vivir la sexualidad de forma plena y placentera
  • Para crecer como persona en un equilibrio mente-cuerpo.
  • Para encontrar el equilibrio entre lo que se desea y se necesita
  • Para crecer en la erótica
  • Para mejorar y armonizar las relaciones de pareja
  • Para superar problemas y necesidades sexuales
  • Para eliminar creencias que limitan la expresión del Yo Sexual
  • Para reconciliarse con el pasado y vivir el presente que marcará el futuro.
  • Para lo que cada persona quiera.

PARA QUIEN ES EL CS.

El coaching sexológico, no solo va dirigido a las personas que tienen pareja y necesitan mejorar su relación, también está orientado hacia aquellas que de forma individual quieren mejorar su sexualidad, buscan pareja, desean optimizar sus capacidades de seducción o relacionarse con otras personas en un plano erótico. No es necesario sufrir ningún tipo de patología para decidirse a contratar los servicios de coaching sexológico, basta con querer mejorar, tener motivación para realizar cambios y querer volver a disfrutar plenamente de los encuentros sexuales.

CÓMO FUNCIONA EL CS

Con el CS se consiguen cambios positivos y la mejora de la vida afectiva y sexual, favorece la comunicación y la interacción de pareja, aporta herramientas para canalizar de forma positiva las “necesidades” sexuales, mejora la autoestima y la autoimagen, contribuye a controlar la ansiedad, el miedo, la vergüenza o juicios negativos ante una interacción sexual.

Para lograr los objetivos, es necesario un proceso de toma de consciencia, asumir la responsabilidad del cambio y comprometerse con el plan de acción que se establece. Eso implica compromiso y esfuerzo. Se utilizan estrategias de crecimiento personal y erótico con el apoyo de herramientas específicas adaptadas de la psicología, la antropología, la medicina o la educación.

El CS es un proceso de introspección personal en el que, a través de técnicas contrastadas y evaluadas (preguntas poderosas), el coach y el cliente (coachee) establecen una meta a la que se llegará a través de un plan de acción. Las preguntas “poderosas” las hará el coach, las respuestas, no menos poderosas, las tiene y parten del cliente. En este proceso hay una parte fundamental de conocer y reconocernos, de aceptarnos como somos y quienes somos en tanto que seres sentimentales, emocionales y corporales. Ponemos en valor el derecho al placer, a la intimidad y a la erótica. En este mismo sentido, se eliminan sentimientos de vergüenza, culpa o miedo.

Para llegar a la meta propuesta, se trabajan distintas áreas como el placerado, la salud sexual, las relaciones de pareja y familia, las identidades, revisión de valores y creencias, comunicación erótica y de pareja, autoestima-autoimagen personal y erótica, disfunciones sexuales, etc.

Alfonso Antona, julio del 2014

[1] Con una experiencia profesional de más de 20 años, el porcentaje de personas insatisfechas o con problemas en su sexualidad, que pudieran considerarse patología, no supera el 15%.

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